Historia
El azar en el arte: cómo los artistas provocan el accidente
Escrito por Froissage Editorial Team · Actualizado

El azar en el arte es el accidente usado a propósito. En lugar de planificarlo todo, el artista deja que algo imprevisto decida parte de la imagen: dónde cae un papel rasgado, cómo se dobla una hoja, cómo se extiende la tinta entre dos superficies presionadas. El froissage, la técnica a la que se dedica este sitio, es un ejemplo perfecto: se arruga una hoja, se abre y sus pliegues sugieren la imagen. Esta página explica cómo el azar pasó de truco de taller a método artístico y propone ejercicios para el aula o el estudio.
Antes del método: manchas, muros y aguadas
Los artistas saben desde hace mucho que las texturas aleatorias estimulan la imaginación. Leonardo da Vinci aconsejaba mirar muros manchados y piedras mezcladas hasta ver batallas, paisajes y rostros. En el siglo XVIII, Alexander Cozens enseñaba a componer paisajes a partir de manchas de tinta rápidas. Victor Hugo realizó muchos dibujos en los que manchas, chorreones y papel presionado se convierten en castillos y tormentas (ver los dibujos de Victor Hugo).
En todos estos casos el azar es un punto de partida: el accidente propone una forma, el artista reconoce algo en ella y la desarrolla. Ese mecanismo, ver caras en formas aleatorias, se explica en la pareidolia en el arte.
Dadá: el azar contra el hábito
En la década de 1910 el azar se convierte en principio. Siempre se citan dos obras.
Hans (Jean) Arp realizó en Zúrich, en 1916-1917, collages en los que cuadrados de papel se disponían, según sus palabras, «según las leyes del azar». El MoMA, que conserva uno, explica que estos collages privilegian el azar sobre la intención del artista, aunque observa con honestidad que su aspecto bastante ordenado sugiere que Arp no renunció del todo al control.
Marcel Duchamp creó 3 Standard Stoppages (Tres zurcidos patrón) en 1913-1914. Según el MoMA, dejó caer tres hilos de un metro desde un metro de altura sobre tiras de lienzo y fijó las curvas que formaron al caer. Esas curvas sirvieron después como plantillas para reglas de madera: un metro patrón irónico, fijado por el azar.
Para ambos, el azar permitía escapar del gusto personal y de los automatismos de la mano entrenada.
El surrealismo: el azar al servicio de la imaginación
Los surrealistas de los años veinte y treinta usaron el azar para llegar al inconsciente. Crearon una caja de herramientas:
- Frottage, introducido por Max Ernst en 1925: frotar un lápiz sobre papel colocado encima de madera, hojas o tela. Ver el frottage.
- Decalcomanía, popularizada por el canario Óscar Domínguez en 1936: pintura presionada entre dos superficies y despegada. Ver la decalcomanía y nuestro perfil de Óscar Domínguez.
- Fumage, desarrollado por Wolfgang Paalen a finales de los años treinta: marcas de humo de vela. Ver el fumage.
- Grattage: raspar capas de pintura para revelar texturas. Ver el grattage.
- Cadáver exquisito: un juego en el que cada persona dibuja una parte sin ver el resto. Ver el cadáver exquisito.
El froissage: el azar en una hoja arrugada
El froissage aplica la misma lógica a una sola hoja. Arrugar es rápido e incontrolable: dos hojas nunca se doblan igual. Al abrirla, se entinta o se pinta para que se vean los pliegues y se buscan figuras. El poeta y artista checo Ladislav Novák hizo del froissage una parte central de su obra en los años sesenta (ver Ladislav Novák), y en Francia pintores ligados a Supports/Surfaces, como André-Pierre Arnal, arrugaron y doblaron lienzos enteros. Para lo básico, lee qué es el froissage.
Después de 1945: el azar como sistema
Tras la guerra, el azar se convierte a menudo en una regla más que en una puerta al sueño. El compositor John Cage usó el I Ching, el libro chino de las mutaciones, para tomar decisiones al componer Music of Changes (1951), y sus ideas influyeron en artistas visuales. Ellsworth Kelly hizo collages en los que la colocación de cuadrados de color se decidía por sorteo, en la línea de Arp. Otros artistas recurrieron a dados, al azar informático o a instrucciones que cualquiera podía seguir.
La diferencia importa: para los surrealistas, el azar revela imágenes ocultas; para Cage, retira el ego del artista de las decisiones. Ambos enfoques siguen siendo útiles.
Por qué el azar ayuda a crear
- Vence la hoja en blanco. Un pliegue, una mancha o un frottage dan algo a lo que responder.
- Rompe hábitos. Si siempre dibujas las mismas caras, un paso aleatorio obliga a variar.
- Entrena la mirada. Encontrar un caballo en una hoja arrugada es un ejercicio de observación.
Tres ejercicios
Collage por caída. Rasga una hoja de color en diez trozos, déjalos caer sobre una hoja grande y pega cada uno donde caiga.
Arrugar y buscar. Arruga una hoja de dibujo, ábrela, pasa tinta diluida, deja secar, gira la hoja y perfila la primera figura que veas. Es el núcleo de la técnica del froissage.
Paleta con dado. Numera seis colores y tira un dado para cada zona de un dibujo sencillo. Observa las combinaciones que nunca habrías elegido.
Conservar el control donde importa
El azar nunca es total. Eliges el papel, la tinta, el formato, qué resultado conservar y hasta dónde desarrollarlo. Muchos artistas lo describen como una conversación: el material propone y el artista responde. Ese equilibrio entre accidente y decisión es lo que hace del azar en el arte mucho más que un truco.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el azar en el arte?
Que el artista cede parte de las decisiones a un proceso no planificado (dejar caer, doblar, arrugar, manchar, tirar un dado) y luego trabaja con lo que ese proceso produce.
¿Quién usó primero el azar en el arte?
Las manchas se han usado como estímulo desde hace siglos; Leonardo recomendaba mirar muros manchados. Como método deliberado, el azar se asocia sobre todo a los dadaístas Hans Arp y Marcel Duchamp en la década de 1910.
¿El froissage es una técnica del azar?
Sí. Los pliegues de una hoja arrugada son imprevisibles y el artista lee después figuras y paisajes en ellos. Pertenece a la misma familia que el frottage y la decalcomanía.
¿Cómo trabajar el azar en clase de plástica?
Con consignas simples: dejar caer papeles rasgados y pegarlos donde caen, arrugar y entintar una hoja, hacer una decalcomanía y preguntar qué ven los alumnos.
Fuentes
Editorial team
The Froissage.com editorial team researches the history of froissage from museum, encyclopedia and publisher sources and writes practical guides to the technique.




