Técnica
Decalcomanía, técnica artística: historia y cómo hacerla
Escrito por Froissage Editorial Team · Actualizado

La decalcomanía, técnica artística muy querida por los surrealistas, es una de las formas más sencillas de hacer aparecer una imagen sin dibujarla. Se extiende pintura fresca sobre una hoja, se presiona encima otra hoja o un cristal y se separan. La pintura se divide en nervaduras, pequeñas cuevas y bosques de crestas que ningún pincel podría imitar. Después solo queda mirar y decidir qué muestra. Esta guía explica el origen de la decalcomanía como técnica artística, cómo la usaron los surrealistas y un método fiable para casa o para el aula.
Qué es la decalcomanía
La Tate la define como un proceso en el que la pintura, aplastada entre dos superficies, crea una imagen en espejo. En la práctica hay dos familias:
- Decalcomanía doblada. Se pone pintura en una mitad de la hoja, se dobla, se presiona y se abre. El resultado es más o menos simétrico, como la clásica «mariposa» escolar.
- Decalcomanía presionada. Se extiende pintura sobre un soporte y se presiona otra hoja, un cristal o papel de aluminio, que luego se levanta. El motivo no es simétrico: son las texturas ramificadas, como de coral, asociadas a la pintura surrealista.
En ambos casos, el artista decide los colores, la cantidad de pintura y la presión, pero no el motivo exacto. Esa mezcla de elección y azar acerca la decalcomanía al froissage, donde el motivo nace de los pliegues del papel arrugado.
Del procedimiento artesanal al método surrealista
La palabra procede del francés décalquer, «calcar». En el siglo XIX, la decalcomanía era un procedimiento comercial para transferir motivos impresos a la cerámica, el vidrio y otros objetos; vivió una gran moda en la década de 1870 antes de mecanizarse.
El uso artístico llega después. En 1936, el pintor Óscar Domínguez, nacido en Tenerife, en las islas Canarias, empieza a presionar gouache negro entre hojas de papel y habla de «decalcomanía sin objeto preconcebido». Da a conocer el método al grupo surrealista de París, que lo adopta enseguida. La Tate lo asocia sobre todo a Domínguez y a Max Ernst, que convirtieron las texturas en paisajes y criaturas míticas. Yves Tanguy hizo decalcomanías en 1936, y Hans Bellmer y Remedios Varo también la emplearon.
La técnica llegó también a Praga: Jindřich Štyrský, uno de los fundadores del grupo surrealista checoslovaco, realizó decalcomanías sobre papel en 1936. En ese contexto nacerá más tarde el froissage de Ladislav Novák, como cuenta nuestra historia del froissage.
No reproducimos obras de Domínguez ni de Ernst, que siguen protegidas por derechos de autor; las webs de los museos muestran muchas.
Por qué la adoptaron los surrealistas
Los surrealistas buscaban crear imágenes escapando al control consciente: el automatismo. La decalcomanía encaja perfectamente: el artista prepara las condiciones y la pintura hace el resto. Lo que aparece recuerda al musgo, al liquen, al coral o al interior de una cueva, y sugiere criaturas y paisajes. El mismo principio, dejar que un accidente sugiera una imagen, está en el frottage, el fumage y el froissage.
Materiales
- Pintura: gouache, témpera escolar para los pequeños o acrílico si se trabaja rápido.
- Soporte: papel liso de 120 a 200 g/m² o cartulina lisa. Un papel muy absorbente se bebe la pintura antes de presionar.
- Superficie para presionar: otra hoja, un cristal con bordes protegidos, un acetato o papel de aluminio.
- Además: una brocha o espátula, un pincel fino o rotulador, papel de cocina y periódicos.
Variantes
Sobre cristal. A través del cristal se ve cómo se extiende la pintura y se puede parar en el momento justo.
Nervaduras bicolores. Dos colores contrastados juntos se entrelazan en finas ramificaciones.
Reservas. Tapa una parte de la hoja con papel antes de presionar: la zona protegida se convierte en cielo o silueta.
Decalcomanía y froissage. Arruga y aplana primero la hoja y haz la decalcomanía encima: la pintura se engancha en los pliegues y los dos azares se superponen. Nuestra guía de la técnica del froissage explica cómo arrugar.
Errores frecuentes
- Textura aplastada: demasiada presión o frotar de lado. Presiona en vertical y levanta sin deslizar.
- Sin ramificaciones: pintura demasiado aguada o ya seca.
- Colores sucios: demasiados colores en una misma zona; limítate a dos o tres.
En el aula
La decalcomanía funciona con todos los alumnos. Una secuencia sencilla: breve presentación del azar en los surrealistas, diez minutos de decalcomanías, pausa de secado y una sesión de «caza de criaturas» sobre las hojas secas. Combinada con el froissage, permite comparar dos tipos de accidente; encontrarás ideas en nuestra página de froissage para niños.
Con los más pequeños basta la decalcomanía doblada: se habla de simetría y se juega a adivinar a qué se parece la mancha. Con alumnos mayores se puede pedir una serie de tres decalcomanías con distintas presiones y colores, y un breve texto que explique qué ven en cada una. Para la limpieza, el gouache se lava con agua, y los cristales deben tener siempre los bordes protegidos cuando los manejan niños.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la decalcomanía en arte?
Es una técnica de transferencia: se extiende pintura fresca sobre un soporte, se presiona encima otra hoja o un cristal y se levanta. La pintura se separa en nervaduras, alvéolos y ramificaciones que pueden dejarse así o convertirse en paisajes y criaturas.
¿Quién inventó la decalcomanía?
El procedimiento de transferencia llamado decalcomanía ya existía en las artes decorativas del siglo XIX. Como técnica artística se asocia al pintor canario Óscar Domínguez, que la adopta en 1936 y la introduce en el círculo surrealista de París.
¿Qué pintura es mejor para la decalcomanía?
El gouache es la opción clásica porque se mantiene fresco el tiempo suficiente y da texturas nítidas. El acrílico sirve si se trabaja rápido; el óleo algo diluido da texturas más suaves pero tarda en secar.
¿Es adecuada para niños?
Sí. Doblar una hoja con manchas de pintura dentro y volver a abrirla es una forma sencilla de decalcomanía que encanta a los pequeños. Los mayores pueden dibujar después sobre el motivo seco, como en el froissage.
Fuentes
Editorial team
The Froissage.com editorial team researches the history of froissage from museum, encyclopedia and publisher sources and writes practical guides to the technique.




